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Un primer informe encargado por el Principado para replantar la «fayona» de Eiros, que fue derribada el pasado lunes por el fuerte viento, descarta la operación. No es muy viable», aseguró el director general de Biodiversidad y Paisaje, José Félix García Gaona, quien destacó que, debido a que las raíces del haya de la localidad tinetense de Eiros están seccionadas cerca del tronco y a que el sistema radicular de esta especie es superficial, de poca profundidad, «podría caer con facilidad y ser peligroso», manifestó.
No obstante, la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras no ha tomado aún una decisión y no lo hará hasta que disponga de un segundo informe, que está elaborando una empresa especializada.
El director general de Biodiversidad calificó de «normal» lo ocurrido, ya que, por las características del sistema radicular del haya, «es frecuente que las tumbe el viento». Aseguró que la última inspección del seguimiento al que se sometía a este árbol por haber sido declarado monumento natural se realizó a finales de octubre del pasado año y no dio síntomas de que estuviese enfermo. Sin embargo, la caída de la ««fayona»» de Eiros dejó al descubierto raíces podridas y los vecinos de la zona aseguran haber visto hongos en la base del árbol y en las proximidades, unos hongos que José Plumed, experto en árboles monumentales, fotografió.
El director general de Biodiversidad y Paisaje sostiene, pese a todo, que «la muerte ha sido por un suceso natural entre comillas, no se murió por dejación», y añade que si los técnicos hubiesen observado algún problema, habrían actuado. El problema, comentó, reside en que, en ocasiones, las enfermedades «no se detectan en la superficie, sólo internamente», y una exploración de este tipo tiene sus riesgos. «Es de lamentar, pero los seres vivos nacen, viven y se mueren».
García Gaona puntualizó que el Principado tuvo que actuar sobre el árbol en el año 2000, aplicándole cicatrizante tras la rotura de varias cañas de la que se considera el haya más grande de Asturias.
La Consejería de Medio Ambiente, en caso de que la «fayona» no se pueda replantar, optará por aplicar un tratamiento al tronco para mantenerlo seco o bien por conservar un corte del mismo en el que se puedan reflejar, en los anillos, los hechos históricos que tuvieron lugar a lo largo de la vida del árbol. Esto permitiría conocer con exactitud la edad de la «fayona» de Eiros, cuyo recuerdo pervivirá en la localidad con esta iniciativa del Gobierno regional. Diversas fuentes calculan que podría superar los 200 años. Las hayas pueden vivir entre 250 y 300 años.
La «fayona» de Eiros sucumbió a las fuertes rachas de viento que soplaron en la comarca durante la noche y la mañana del lunes. Se derrumbó sobre el área recreativa.
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