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Hace cincuenta años, en la braña de Aristébano tuvo lugar un acontecimiento que cambió la historia de un pueblo maldecido y perseguido durante siglos por los poderes civiles y eclesiásticos. En 1958, tuvo lugar el primer Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada, una fiesta que es hoy uno de los principales referentes culturales de Asturias. La forma de vida de la sociedad trashumante de alzada ha conquistado Madrid.
Los organizadores del festival y la mancomunidad Comarca Vaqueira inauguró anteanoche en la sede del Principado en la capital de España la exposición gráfica en la que se hace un recorrido por la historia de la fiesta que cada último domingo de julio se celebra en la braña de Aristébano, en el límite entre Valdés y Tineo.
El acto congregó a destacados representantes de la comunidad asturiana residente en Madrid, así como a numerosos madrileños interesados en descubrir un pueblo odiado porque siempre tuvo a la libertad como principal seña de identidad.
El festival se fundó en 1953 por iniciativa de los entonces alcaldes de Luarca (así se llamaba el municipio de Valdés en aquellos tiempos), Ramón Muñoz, y de Tineo, José María Velasco, ya fallecido. El luarqués recordaba anteanoche a los asistentes el orgullo que le supone haber impulsado aquella fiesta. «Mi vida es ya la historia donde está el festival», aseguraba el ex regidor valdesano.
Orgullosos de su estirpe
El certamen vaqueiro se inició para impedir que esta cultura desapareciese. «Nació para provocar en este pueblo la raiz orgullosa de su estirpe», afirmó Ramón Muñoz. En aquella primera edición, participaron 400 familias. «Algunos, lejos de venir vestidos de forma tradicional, como les pedimos, aparecieron engominados», recuerda el ex alcalde valdesano.
Hoy son miles de personas las que acuden cada año a la fiesta, que tiene como acto central la celebración de la boda por el rito vaqueiro.
El éxito cosechado por el festival a lo largo de este medio siglo, ha permitido que el legado cultural vaqueiro, como las coplas de careo, siga vivo y que su forma de vida, aunque adaptada a los nuevos tiempos, goce de una excelente salud a tenor por lo visto en la celebración de Madrid.
Pero no hay que bajar la guardia. Carmen Martínez, 'Carminina', quien también colaboró en la primera edición del festival, es en la actualidad el alma mater del festival. Desde hace más de una década, preside el Consejo Rector de la vaqueirada y aprovechó su intervención en el acto celebrado en Madrid para reclamar que la cultura vaqueira «no caiga nunca en el olvido, pues se le debe dar el protagonismo que merece esta tradición».
Una reflexión que comparte el presidente de la mancomunidad Comarca Vaqueira y alcalde de Salas. Los valores que identifican a este pueblo, «su espíritu rebelde y de libertad como defensa ante los más retrógrados siguen vivos hoy. Son el ejemplo de cómo compartir un espacio con otros pueblos y culturas y filosofías diferentes», puntualizó
Colonia asturiana
La inauguración de la exposición sobre el 50 aniversario del Festival Vaqueiro reunió a destacados representantes de la colina asturiana en Madrid, muchos de ellos vaqueiros de honor. Además del delegado del Principado en Madrid, Miguel Munárriz, y de los alcaldes de los municipios de la Comarca Vaqueira (Valdés, Cudillero, Salas, Tineo y Allande), también acudieron al acto, entre otros, el conde de Latores, Sabino Fernández Campo, y su esposa, la periodista, María Teresa Álvarez, así como las actrices Mari Paz Pondal y Concha Cueto; los periodistas Javier de Montini, Inés Ballester (veranea en Carcedo) y José Luis Balbín; el presidente de Hunosa, Juan Ramón García Secades; Margarita Fernández, marquesa de Val de Ur y viuda del ex alcalde tinetense Ramiro Mon; la bióloga valdesana María Verdasco; el presidente de Reny Picot, Francisco Rodríguez; el director de cine, José Antonio Quirós, y el presidente del Centro Asturiano en Madrid, Cosme Sordo.
Tras el acto, los asistentes degustaron la deliciosa gastronomía vaqueira, a cargo del restaurante Al Son del Indiano.